Ysrael Seinuk

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DAVID LAGONE

Si se mira hacia arriba al caminar por las calles de Nueva York se podrá apreciar la obra de Ysrael Seinuk. En su capacidad de ingeniero estructural, él es el hombre que ha hecho que muchos edificios altos se mantengan en pie, gracias a las estructuras de acero y concreto que levantan docenas de pisos sobre la tierra. Con una carrera que se ha extendido por casi cinco décadas, Seinuk, de 73 años, tiene en su haber suficientes rascacielos de renombre, incluido el famoso Lápiz Labial de Philip Johnson; el Trump World Tower, considerado como el edificio de apartamentos más alto del hemisferio y la torre angular Hearst, de Norman Foster, todavía en construcción. Pionero en el complejo mundo de la ingeniería de edificios altos, Seinuk fue uno de los precursores del uso de un concreto más fuerte en Nueva York, un avance que ha ayudado a subsecuentes generaciones de ingenieros a construir más alto sin tener que hacer bases más anchas. "Mi trabajo”, dice Seinuk, “siempre ha estado relacionado con ampliar el horizonte”. Cuando llegó a Estados Unidos proveniente de Cuba, justo después que Castro tomara el poder, Seinuk traía un poco más de $20 en su bolsillo, "mi regla de dibujo y mi diploma de la universidad de La Habana”. Los recuerdos de aquellos días lo mantienen comprometido con las más diversas causas en su ciudad adoptiva de Nueva York y en otros lugares, desde investigación sobre la parálisis cerebral hasta esfuerzos en la política entre Cuba y Estados Unidos. "Llegué a un país que me ha dado la bienvenida”, dice. "Hago un esfuerzo por devolverle la cortesía”.