Sara Martínez Tucker

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WILLIAM MERCER MCLEOD FOR TIME

10 años atrás, Sara Martínez Tucker era la primera y única ejecutiva hispana en AT&T. Pero su trabajo no la llenaba. "Había llegado a los 40 y no tenía ni idea de lo que quería hacer con mi vida”, recuerda. De manera que se acogió a un retiro temprano y probó su suerte en una docena de proyectos sin fines de lucro. Uno de ellos fue el Hispanic Scholarship Fund (HSF), que en aquel tiempo distribuía $3 millones de dólares al año entre estudiantes latinos necesitados. Y como descubrió desde su puesto en aquel trabajo, esta cantidad no era ni cercanamente suficiente para lidiar con la creciente crisis de la educación. Para el 2010, 1 de cada 5 estudiantes de enseñanza media será hispano pero si la cifra de jóvenes que abandonan sus estudios se mantiene estable, sólo un 11% de ellos terminarán sus estudios universitarios, porciento bastante más bajo que el 27% a nivel nacional. "Nuestros jóvenes no ven la universidad como una posibilidad", dice Martínez Tucker. A sus 49 años, Martínez Tucker es ahora la presidente del fondo, y ha volcado su experiencia de negocios en él con el objetivo de expandir sus operaciones. Su trabajo es captar estudiantes -que ella llama clientes- a través de reuniones celebradas en 51 mercados claves. Al mismo tiempo, donantes corporativos como Ford y Coca-Cola le agradecen que hable lenguaje que ellos entienden: resultados por la inversión. The Lilly Endowment, una fundación filantrópica privada, quedó tan impresionada que le donó un cheque de $50 millones. Celebridades como Jeff García y Cheech Marin se han unido a la junta de HSF. ¿El resultado? 7,500 estudiantes tienen acceso a una parte de los casi $30 millones que la fundación entrega en becas cada año. Pero esto, según Martínez Tucker, es sólo el comienzo. La profesional desea incrementar para el 2010, la proporción de hispanos con títulos universitarios a un 18% y considera que para esto necesitará otros $260 millones al año. "Prefiero estar en el negocio de crear modelos de conducta que ser yo misma un modelo de conducta”, dice. Y esto es exactamente lo que la convierte en uno.