Robert Rodríguez

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MATTHEW MAHON FOR TIME

Hace una década, Roberto Rodríguez tenia dificultad en convencer a Hollywood que una actriz latina —Salma Hayek, antes de que ésta fuera Salma Hayek— era la ideal para el protagónico en Desperado, su película de matanza mariachi. Pero nadie lo cuestionó este año cuando escogió a Jessica Alba, de padre méjicoamericano, para interpretar a una encueratriz irlandesa en su versión de la clásica cinta, Sin City. Rodríguez se ha convertido en uno de los hispanos más influyentes en Hollywood por su habilidad de poner a los latinos en papeles estelares y ampliar la definición de lo que es un rol latino. “Hollywood no tenía roles para Jennifer López ni Salma Hayek hace diez años”, dice Rodríguez, quien hizo cambiar todo eso con su trilogía, Spy Kids, donde Antonio Banderas y Carla Gugino interpretan superhéroes latinos. “Ahora no tienes que poner a los latinos en papeles latinos solamente”.

Rodríguez, nacido en San Antonio, TX, de ascendencia mexicana, prefiere mantenerse fuera de Hollywood y conduce Troublemaker Studios en Austin, TX. Sus sangrientas cintas, la primera fue El mariachi, y alegres fantasías —la última es The Adventures of Shark Boy and Lava Girl en tercera dimensión— han ganando más de $565 millones. Su triunfo ha facilitado el camino para una nueva generación de cineastas, tales como el chileno Nicolás López de veinte y pico de años, que está causando conmoción en Hollywood con su película, Promedio rojo. Pero Rodríguez, de 37 años no está preparado para hablar sobre su legado. “El título de ‘más poderoso latino en Hollywood’ está bien porque sabes que muchos jóvenes te miran y pueden ver que ser latino no es un impedimento”, dice Rodríguez. “Lo que siempre he querido”, añade pícaramente, “es no tener que trabajar ni un día en mi vida”.